Este año –a mediados- cumpliré 30 años. No tengo hijos y, en este momento, tampoco una pareja que me amarre a algún lugar. No poseo mayores compromisos ni responsabilidades. Mis acreedores son Claudio, Cecilia e Isabel, a los cuales debo veinte mil pesos a cada uno. Además, está la deuda del crédito universitario, la que debería pagar como dieciocho mil pesos mensuales. Creo que una de las pocas cosas que me unen al Gran Santiago son mis amistades, a quienes les tengo mucho cariño.
sábado, 8 de febrero de 1997
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