martes, 4 de febrero de 1997

Yo nací en una comuna del sector “alto” de Santiago. En 1967, Las Condes albergaba en su mayoría a clases medias acomodadas y altas. No obstante, existían bolsones de pobreza en las llamadas poblaciones “callampas”. Con el tiempo, esos barrios fueron poniéndose cada vez más elitistas. Después del golpe de 1973, mucha gente de izquierda emigró por razones de seguridad, y los militares “erradicaron” a los pobres hacia otras comunas más periféricas del Gran Santiago. Las familias que quedaron comenzaron a mejorar cada vez más su situación, con lo que aparecieron mansardas, ampliaciones, edificios, centros comerciales, etc. Para la crisis de 1982, mis padres vendieron la casa de Las Tranqueras y nos trasladamos a Av. Apoquindo con la calle Hernando de Magallanes. En 1987 nos cambiamos a las Torres de Tajamar, en Providencia. Para el plebiscito de 1988, Las Condes y Providencia fueron las dos únicas comunas del Gran Santiago en donde ganó el Sí. Es decir, yo nací y me crié en el área de la metrópoli en que viven las familias más privilegiadas y momias de esta ciudad. Durante la época de colegio, eran contados los alumnos que venían de fuera de Las Condes. Cuando estudié en la UC (1985-1991) fue la primera vez que intercambié en forma continua con jóvenes de otras comunas y regiones del país. Mi participación en Trabajos Voluntarios me permitió conocer poblaciones marginales de Santiago, como La Legua y La Bandera, así como la zona Mapuche (Cerro Loncoche). En estos últimos cinco años (1992-1996) pude recorrer otras comunas, como Peñalolén, Cerro Navia, La Florida, La Granja, Lo Espejo, Conchalí, La Pintana, Puente Alto, Quinta Normal, San Bernardo, debido a asuntos de trabajo: El Canelo, La Hoja, TPH, la Gráfica, y por mi actividad libertaria. Es por todo esto que, aunque tengo amistades en varias comunas, la mayor concentración sigue siendo en Providencia, Ñuñoa, La Reina y Las Condes, y Santiago Centro. Sin embargo, pienso que esa tendencia va a variar hacia una mayor diversificación.Desde pequeño me molestaba la sociedad de clases, la diferencia social, la desigualdad e injusticia. Siempre me ha parecido que toda persona tiene derecho a desarrollarse en múltiples ámbitos, a realizar variedad de labores, a activar diversas potencialidades, a conocer y aprender de todos los saberes y experiencias de la humanidad. Siento que es absurda la separación entre trabajo manual e intelectual, entre ciudad y campo, etc. Estoy por la integralidad.

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