Hace unos pocos días, cuando sacaba con la uña el sarro que se acumula en los lentes de contacto, se me rompió el que tenía puesto ese día en el ojo derecho. Y el que me queda en el izquierdo está sucio, por lo que veo borroso. Lo que pasa es que estos lentes tenían una duración de cuatro años, plazo que se cumplió a mediados del 96. De hecho, más o menos a partir de esa época, cada vez que me los sacaba para dejarlos en su líquido de limpieza durante la noche, después, cuando me los colocaba al otro día, los ojos me dolían toda la mañana. Además, las puntadas en los ojos comenzaron a ser cada vez más frecuentes; aumentó la secreción de legañas y me dio conjuntivitis un par de veces. Por razones económicas, optaré por comprar lentes clásicos, con gafas o anteojos. Éstos cuestan como $ 12.000; en cambio, los lentes de contacto están sobre los $ 30 mil.
Hoy he dormido de 12 a 15 h., y de 17:30 a 19:30, o sea, cinco horas. He estado apesadumbrado, con ansiedad, angustia y pesimismo.
Me acordé que el Macha, amigo de Fritz y vocalista de La Floripondio, dice que yo parezco un “osito brasileño”, me contó la hermana de Daniela.
Bronca, rabia, pica, me da observar el triunfalismo del actual modelo socio-económico, del sistema capitalista-estatal de fines de siglo. Parece que no hubiese alternativa, y que no fuera necesario que existiera, porque los indicadores muestran un permanente crecimiento. Más vehículos, más casas, hoteles, pistas, centros comerciales o “malls”, tarjetas de crédito, líneas de créditos en cuentas corrientes, viajes en avión, pubs, discos, teléfonos celulares, TV cable, etc. Es un ambiente que hace muy difícil crear o construir espacios alternativos, para qué decir archipiélagos o sectores distintos al modelo-sistema.
Los poderosos-privilegiados tienen la sartén por el mango, con más recursos, potencia, control, voz, arrogancia, prepotencia y soberbia que antes. Al mismo tiempo, la mayoría de la población está entregada, sumisa, subordinada, pasiva, con escasos recursos, baja autoestima, poca conciencia de sí y para sí, llena de traumas, fantasmas, trancas y frustraciones; con casi nula voz propia, sin espejos donde reconocerse, a la deriva en la corriente generada por los poderosos-privilegiados.
Me apesta la pedantería de los profesionales jóvenes. Veinteañeros que ganan de 250 mil pesos hacia arriba, hasta algunos que sobrepasan el millón. Patudos que argumentan el haberse “quemado las pestañas estudiando”, para justificar sus sueldazos y la tremenda diferencia de ingreso con quienes no tuvieron sus mismos privilegios.
Gente absorbida por el alcohol y otras drogas, ilusionados devotos de los juegos de azar y futboleros fanatizados. Embobados con la vida de los famosos de la TV y adoradores supersticiosos de santas y beatos. Van de paseo a los malls y compran más de lo que ganan. Asiduos de las horas extraordinarias y los “pololitos”, son capaces de vender a su madre por un mejor auto y una bonita casa. Lolitas embarazadas, madres solteras adolescentes, pendejos irresponsables que traen personas a este mundo que “fue y será una porquería”.
Educación penca para la mayoría, programados para romperse el lomo trabajando toda la vida, y excelencia académica para los dirigentes, gerentes, conductores, intelectuales y “manipuladores de símbolos”. Existencia rutinaria, atrofiante para la mayoría, y variedad sin límites para la minoría.
Hoy he dormido de 12 a 15 h., y de 17:30 a 19:30, o sea, cinco horas. He estado apesadumbrado, con ansiedad, angustia y pesimismo.
Me acordé que el Macha, amigo de Fritz y vocalista de La Floripondio, dice que yo parezco un “osito brasileño”, me contó la hermana de Daniela.
Bronca, rabia, pica, me da observar el triunfalismo del actual modelo socio-económico, del sistema capitalista-estatal de fines de siglo. Parece que no hubiese alternativa, y que no fuera necesario que existiera, porque los indicadores muestran un permanente crecimiento. Más vehículos, más casas, hoteles, pistas, centros comerciales o “malls”, tarjetas de crédito, líneas de créditos en cuentas corrientes, viajes en avión, pubs, discos, teléfonos celulares, TV cable, etc. Es un ambiente que hace muy difícil crear o construir espacios alternativos, para qué decir archipiélagos o sectores distintos al modelo-sistema.
Los poderosos-privilegiados tienen la sartén por el mango, con más recursos, potencia, control, voz, arrogancia, prepotencia y soberbia que antes. Al mismo tiempo, la mayoría de la población está entregada, sumisa, subordinada, pasiva, con escasos recursos, baja autoestima, poca conciencia de sí y para sí, llena de traumas, fantasmas, trancas y frustraciones; con casi nula voz propia, sin espejos donde reconocerse, a la deriva en la corriente generada por los poderosos-privilegiados.
Me apesta la pedantería de los profesionales jóvenes. Veinteañeros que ganan de 250 mil pesos hacia arriba, hasta algunos que sobrepasan el millón. Patudos que argumentan el haberse “quemado las pestañas estudiando”, para justificar sus sueldazos y la tremenda diferencia de ingreso con quienes no tuvieron sus mismos privilegios.
Gente absorbida por el alcohol y otras drogas, ilusionados devotos de los juegos de azar y futboleros fanatizados. Embobados con la vida de los famosos de la TV y adoradores supersticiosos de santas y beatos. Van de paseo a los malls y compran más de lo que ganan. Asiduos de las horas extraordinarias y los “pololitos”, son capaces de vender a su madre por un mejor auto y una bonita casa. Lolitas embarazadas, madres solteras adolescentes, pendejos irresponsables que traen personas a este mundo que “fue y será una porquería”.
Educación penca para la mayoría, programados para romperse el lomo trabajando toda la vida, y excelencia académica para los dirigentes, gerentes, conductores, intelectuales y “manipuladores de símbolos”. Existencia rutinaria, atrofiante para la mayoría, y variedad sin límites para la minoría.

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