domingo, 19 de enero de 1997

Esta tarde calculé que, durante estos cinco años de experiencia laboral, he vivido, en promedio, con alrededor de 58 mil pesos mensuales. De éstos, cerca de 20 mil han sido para vivienda o alojamiento y 12 mil para carrete, recreación o convivencia. Los 26 mil pesos restantes se han repartido entre alimentación, transporte, salud e higiene, vestimenta y ornato, comunicación y arte, trabajo, donaciones y otros. Si bien es cierto que mi red personal me ha ayudado bastante, puesto que familiares y amigos me han hecho hartos regalos, creo que he podido entender un poco lo que experimenta aquel segmento de la población chilena que percibe el ingreso mínimo mensual (aproximadamente 600 mil personas).
La jornada de Año Nuevo fue entretenida. Cené con la familia de Andrea Desormeaux, en una parcelita de La Pintana. Después fui a la fiesta en casa del loco Manríquez. Allí conocí –aunque no conversé con ella- a Ana María, una profesora, viuda y con cuatro hijos, de unos 35 años. Nos hicimos unos cambios de luces; la encontré atractiva, interesante, pero no fue posible conversar con ella porque me pasaron a buscar Marcela y Anita. Partimos a la casa de Carola y Víctor, en donde había un barril de cerveza. Charlamos un poco con Anita, y Marcela corrió la voz de que era “tirar y abrazarse”. Entonces, mientras la presión ambiental iba en aumento, yo sentía que Anita no estaba ni ahí, hasta que llegó un momento en que le manifesté mi interés, a lo que ella respondió que nos conocíamos muy poco. La situación se tornó absurda e incómoda. Me fui en el auto de la flaca y ella me dejó en la rotonda Grecia. Choreado, con calor y sueño, me devolví a la casa de Peñalolén, dormí un poco y, de ahí, me quedé conversando y chupando hasta las 21 horas. Un fiasco lo de la flaca; debo haber quedado como un gil.
Hace unos días estuve en casa de Paola Castillo, para reunirnos con Andrea. Allí estaba una de las hijas de Patricio Guzmán, amiga y colega de Paola. Desde que la conocí en el departamento de las Torres la encontré interesante, pero en ese entonces yo pololeaba con Daniela. Ahora me gustó más, y me gustaría verla más seguido. Me he dado cuenta de que ando con ganas de tener una relación afectiva-sexual. Por el momento, no me llama mucho la atención el puro sexo. Quiero romance, cariño, intimidad, acompañado de atracción erótica, sensual.

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