miércoles, 1 de octubre de 1997

La semana pasada decidí incorporarme al equipo que Santiago ha ido conformando para trabajar la embarcación que tiene medio comprada. Esto significa que, a penas consigamos el financiamiento y se acondicione la lancha, yo empezaría a laborar con tuti en las funciones que fuesen necesarias. En cuanto a la imprenta, de concretarse el proyecto naviero, yo pasaría a ser un colaborador en mis ratos libres. De todas maneras, creo que lo más adecuado para la sobrevivencia del taller, es que se convierta en una organización social sin fines de lucro, que produzca trabajo previamente financiado, vía proyectos concursables, auspiciadores o financistas. Tendría que ocupar un local en donde no fuese necesario pagar arriendo, con una permanencia o punto fijo a cargo de Walter, ya que es el único del grupo que no requiere trabajar para subsistir. Todos los recursos humanos necesarios se subcontratarían o se tomarían part-time, mano de obra a trato o a honorarios. De todos modos, Héctor tendría que llegar a ser el prensista principal. Si lo de Santiago Olmedo no resultara, yo seguiría en la imprenta hasta fines de 1998. Pase lo que pase, estoy en campaña de ocuparme más de mi hábitat y de organizar mejor mi tiempo. Mi ideal de vivienda sería un departamento de una pieza, con baño, cocina-comedor-living, que tuviera un TV color con pasador de videos, una radio-cassettera, refrigerador, cama de plaza y media, y lito.
De no resultar las cosas por acá, no tengo ningún deseo de volver a la capital, por lo que buscaría pega en otra ciudad a escala humana. De todas maneras, yo ya avisé a Walter y a los demás integrantes del grupo que yo iba a buscar, de aquí a fin de año, una actividad fuera del taller, que me generara mi principal ingreso. La verdad es que con Walter ya es casi imposible hacer equipo, porque produce estancamiento, dejación y chatez.

No hay comentarios: