La presencia de Gabi en nuestra casa me ha ayudado mucho. Ando con mejor ánimo, me estoy levantando más temprano, pienso en ella y me siento bien; he estado más hacendoso y procurando que el depto. esté cómodo para ella. Es una linda persona, atractiva, inteligente, buena. Estoy contento con la idea de convivir un mes con ella. Desde el comienzo sentí simpatía y confianza con ella. Creo que tenemos una buena comunicación. Nos hemos contado cosas íntimas, y tenemos varias cosas en común y parecidas (por ejemplo, el hecho de haber sido buenos estudiantes y haberse generado grandes expectativas en torno nuestro). Evidentemente, sería fantástico llegar a ser su pareja. No obstante, también será una gran alegría ser sólo su amigo, o cualquier matiz intermedio. Sea lo que sea, es un amor cristalino, en que deseo, por sobre todo, que ella sea feliz.
En los próximos días se va el Pepe, y Gabi lo echará de menos; se sentirá sola, con ansiedad, confundida y triste. Yo espero ayudarla, estar a su lado, cuidarla y tratar de que la pase bien. No va conmigo tratar de conquistarla o seducirla. Ni siquiera pienso o anhelo tener sexo con ella. Son más bien sensaciones románticas; con abrazos, tomarse las manos, mirarse a los ojos, conversar, caminar, recostarse juntos y ese tipo de cosas. Si ella me quisiera como pareja, pienso que las cosas se darán solas, por su propio peso. Si, en cambio, no me visualiza como tal, estoy seguro que será una hermosa amistad.
Crisis de angustia, ganas de llorar.
martes, 5 de septiembre de 1995
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