sábado, 16 de septiembre de 1995

Son pocas las veces en la vida que se presenta el amor integral, derivado de una ecuación en la cual se conjugan armoniosamente un conjunto de variables. Esto es lo que me ha pasado con Gabriela. Me doy cuenta de que la quiero, al mismo tiempo, con todas las formas del querer. Mi cariño es fraternal, de amigos; es familiar, de parientes; es romántico, de pareja; es sensual, de amantes; es “espiritual”, o de ”almas gemelas”, como diría Nacho. Además, como Gabi es de Montevideo, tengo toda una asociación con un lugar del cual siento nostalgia, afecto, y buena onda.
Hace unos días, estuvimos toda la noche acariciándonos y besándonos tiernamente. No podía creer que las cosas se estuvieran dando tan luego. Toda esa maravillase opacó un poco a la mañana siguiente, cuando a mí se me ocurrió contarle a Gabi todas mis inseguridades y temores. Me deprimí mucho al pensar que la había embarrado otra vez más. Escribí una carta, que Gabi contestó, y en la que –a pesar de no aclararme del todo ciertas cosas- me devolvió la calma y la tranquilidad. Volvimos a pasar la noche juntos. Hicimos el amor con esa armonía propia de quienes se conocen bien. Es una complicidad que no se logra así como así con todo el mundo. Con Gabi siento que hay algo especial entre nosotros (como de una comunicación íntima). Puede ser que nos enrollemos, no nos entendamos al hablar o leernos, pero, por lo menos yo, siento que Gabi encaja muy bien en mi existencia. Me he percatado de que en su personalidad hay elementos conflictivos, el algo caprichosa y mimada; que es mejor despertar en otra cama; que expresa mensajes que pueden llegar a ser “hirientes” para los que la quieran, etc. Sin embargo, esos son “ruidos” que hay que conocer, para no entramparse con ellos. “Tomárselo con andina” o que “te resbalen”.
Nos conocemos hace tres semanas. En este tiempo puedo decir que mis sentimientos con respecto a Gabriela son bastante claros. En cuanto a mis expectativas de relación, me doy cuenta de que, dado el grado de confusión que tiene Gabi, es muy apresurado proponerme algo específico. Lo mejor es que las cosas se decanten, que el tiempo y las circunstancias marquen el rumbo. Nuestra actual situación es, de por sí, hermosa: vivir el presente, sin preocuparse de lo que vendrá. Nos queremos (aunque no sepa si su amor es como el mío), nuestra comunicación es buena, nos apoyamos mutuamente, nos divertimos, nos acompañamos, respetamos nuestras particularidades y mundos individuales, nos regaloneamos, hacemos el amor; no nos ponemos condiciones, exigencias ni nos pedimos exclusividad. Flor.
Ahora, Gabi se va por una semana a Montevideo. Pensaré mucho en ella. Ojalá solucione sus problemas, se ponga en buena con su familia y disfrute, para que se le pase su crisis. Espero que llegue radiante y con ánimos para llevar a cabo sus proyectos profesionales.

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