miércoles, 20 de septiembre de 1995

Anoche recibí consejos de Cecilia y Buba sobre mi relación con Gabriela. Diagnóstico de la situación actual: vivimos en el mismo depto.; tenemos muchas cosas en común, y, a la vez, hartas características muy diferentes; tenemos una cierta confidencialidad o complicidad; ambos sabemos bastante acerca del otro; nos tenemos cariño y aprecio, nos queremos; nos enrollamos con facilidad e interpretamos hasta los mínimos gestos; nos gusta compartir entre nosotros. Diferencias: yo la quiero con más intensidad, y no tengo relación con ninguna otra mujer. En cambio, ella me quiere con menor fuerza y tiene una relación tormentosa con su ex pololo. Objetivo: equilibrar nuestro amor mutuo. Metodología: no aparecer como un lacho, totalmente entregado e incondicional (“baboso”). No buscarla ni ir a su pieza sin que me lo solicite. Actuar sólo cuando ella dé señales de querer que yo lo haga. Tener carretes, movidas y salir con otra gente. Escribirle y dibujarle cosas bonitas, pero no declararme más. En ningún caso, aparecer que estoy sufriendo por ella. No aparecer parqueado y esperándola. Hacer mi pieza acogedora para ella: un relajo, pero limpia y con espacio. Asearme más, y todos los días ducharme. Emparejarme la barba y el pelo. Cortarme las uñas de pies y manos. No andar con legañas o sin buen aliento. Coserme la ropa y colocar suela a los zapatos. Darle sorpresas; regalos ingeniosos. Hacer cosas artísticas para ella. No ser junior ni goma. Crear encantos expresárselos. No vestir ropa sucia o con mal olor. Tengo que estar más seguro de mí mismo. Cuando llegue quiero que tenga claro que no necesita contarme cuentos, engrupirme o decirme mentiras piadosas.
Voy a hacer más ejercicios.

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