miércoles, 30 de agosto de 1995

Ayer hablé por teléfono con Alejandra Leigton. Ella es otra flaca que me gusta, y lo sabe. El problema es que vive en Chiloé con su pololo.
En comparación a otras épocas, mi autoestima está muy baja. Mi autoimagen está deteriorada. Ando con inseguridad y me complico fácilmente. Me enrollo solo y armo atados conmigo mismo. Es en el ámbito de mi relación con mujeres donde más tengo trastornos. Llevo ocho meses sin romance ni aventura.
No tengo muchas ganas ni motivación de andar de picaflor o don Juan. Pero, también me complica pensar en tener una polola en vez de otra. Aunque creo estar en un período más proclive a una relación de pareja. Me cuesta relacionarme con las chicas que me gustan. Últimamente pienso obsesivamente –creo- en Anita y Gabriela. Le doy demasiadas vueltas en mi mente. Estoy ansioso. Pierdo de vista el hecho de que hay muchas otras mujeres que me podrían gustar. Es cosa de caminar por el centro. Pero conocerlas es un trabajo. Por primera vez en mi vida –puede ser- he sentido temor a quedarme solo, sin pareja o amante. Como si hubiese perdido los encantos que alguna vez tuve. Esto me tiene intranquilo y requiero un gran cambio de actitud. De esto he hablado con Ernesto, con quien pude desahogarme algo.
Hay veces en que me caigo con mis amistades. El fin de semana antes pasado había una convivencia de compañeros de colegio. Yo afirmé que asistiría, pero, al final, no fui, y ni siquiera he llamado para excusarme. También, ese viernes era el cumpleaños de Myriam. No la llamé para saludarla, y ella se sintió conmigo. Debería reivindicarme con algún gesto.

No hay comentarios: