Estoy sorprendido de la cantidad de mujeres que, en la calle, buses y metro, son de mi gusto. Niñas de pelo negro y liso, más bien delgadas, e incluso castañas y más rellenas. Constatar este hecho me hacer reafirmar mi opción por la variedad, por la no exclusividad.
Para mi manera de ver las cosas, lo más grato es que las amigas que me atraen lleguen a ser amantes, y que aquellas con las cuales sentimos una atracción física inicial, podemos establecer una amistad.
Anoche conocí a Anita, una amiga de Marcela. Ésta es una de las actuales amantes de Pepe. Anita es delgada, de cara agradable. Posee una combinación muy atrayente: sensualidad con cierta inocencia. No me fue muy fácil entablar conversación con ella, porque sentí que, cuando bailamos, “no estaba ni ahí”. Hablamos sobre bajones, crisis, penas, depresiones. Ella me contó parte de su vida. Tiene un hijo de un año ocho meses, y trabaja vendiendo seguros. Me da la impresión de que es de un estilo que le gusta a la mayoría de los hombres. Cuando se fue, estuvo fría. Creo que no me pescó. Qué le vamos a hacer.
Tengo que lustrar mis bototos este fin de semana.
sábado, 5 de agosto de 1995
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario