El viernes pasado, por estúpido, me farreé la oportunidad de conocer más a Anita, y que ella supiera más de mí. Yo había comido muy poco durante el día, un par de panes al desayuno y un hot-dog al almuerzo. Además, no consumí líquidos en forma suficiente. Por esto, tomé mucha cerveza y me afectó (pálida). Con esto, no pude seguir conversando y me aislé. Todos se dieron cuenta, y por su puesto Anita, quien se reía cuando la miraba. Ellas se fueron temprano, y yo me percaté de mi desatino. Ezio estuvo, y confirmó mi torpeza. En todo caso, mientras estuve sobrio, me parecía que la cosa iba muy bien. Creo que de puro contento que estaba, no me di cuenta de que me estaba curando. Lo cierto es que perdí una oportunidad magnífica. A la mañana siguiente, junto con sentirme con el cuerpo “malo” y algo mareado, estaba muy enojado conmigo mismo.
En la mente se me mezclaban ideas angustiantes acerca de mi condoro con Anita, de los problemas de la imprenta y mis depresiones existenciales. Me sentía realmente mal; incluso temí que estaba con síntomas de algún tipo de demencia. Esta sensación me duró hasta como las 13 horas del sábado, cuando me dormí una siesta. Me llamó la atención que lo único que quiso saber Anita de mí, en toda la noche, era cuántas mujeres andaban conmigo o algo así. Esto me hizo imaginar que, quizás mi inseguridad sea absurda, y que Anita sienta que yo no la voy a pescar. Pero, creo que lo más probable es que no esté ni ahí conmigo.
El sábado en la noche vino Marcela sola, porque la flaca se quedó en su depto. Con un mino y su hijo. Como consuelo, siento que me tiene buena. Me gustó que Marcela me llame “negro” o “negrito”.
En la fiesta del sábado en la noche conocí a Katy, una niña, amiga del Chaca, que estudia primer año de Filosofía en el Pedagógico. A Ezio le encantó. Es dulce. Lástima que andaba con un huevón pesado, que se la llevó casi a la fuerza.
Pepe trajo a su última “adquisición”, una rubia bastante buena, que se quedó a tirar con él. Con ella deben ser como siete las amantes de este gil. Yo, en el mismo período, no he hecho el amor con ninguna, ni tampoco he pinchado. ¿Qué es lo que me pasa?
Lo simpático es que he conocido a varias de las amantes del Pepe: Andrea, Marcela, Paula, la prima de Julio. De ellas, he tenido simpatía con Paula y Marcela, con las cuales se han abierto las puertas para una amistad. Son contactos para la configuración de redes de ayuda mutua y entretención, en donde las mujeres juegan un papel muy importante.
Otras sensaciones que me han dado: difusión del yo; qué soy, sino una conjunción de cosas distintas. Improbabilidad de la comunicación; nadie puede estar absolutamente en “nuestra piel”.
Red de conexiones, de ayuda mutua, diversión, entretenimiento, amor, solidaridad, trabajo, proyectos, etc. Grupos: anarcos, la hoja-integrando, periodismo-UC, colegio, familia, “tíos”, etc.
Proyecto: Casa – taller – sede social. Entre 5 a 10 personas. De 20 a 30 mil pesos mensuales por persona. Dormitorios, talleres, locales, sedes, salas, etc. En barrio de la comuna de Stgo. Conversación con Elena y Leo. Con Dominique y Ana.
La vida es un proyecto a 70 años plazo (promedio o expectativa)
70/3=23
0-23/23-46/46-69
lunes, 14 de agosto de 1995
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