El sábado y domingo pasados estuve en casa de Carola y Víctor, celebrando su matrimonio civil. Había una muchacha muy bella, rubia y con hermosos ojos claros, llamada Winni. Creo que nos miramos algunas veces, y conversamos un poco. Le calculo unos 30 años, es separada y madre de dos niños, uno de 10 y una de unos dos años.
Bailé bastante y, de pronto, “se me pegó” la hija menor de Su, de unos ocho años, de nombra Irací. Es una niña muy bonita que, cuando lola, será estupenda, como su hermana, Aimará, de 19 años. Su, una mujer de
El domingo en la tarde, cuando Víctor me fue a encaminar en su auto, para ir a casa de Leslie, visualizamos escenarios futuros. Verme a mí en 20 años más, solo, viviendo de allegado de alguna tía, no es una visión muy satisfactoria que digamos. También me convencí que debo aprovechar la juventud que me queda para conocer otros países y culturas, por lo que los ofrecimientos que pudieran prosperar, de mi mamá y papá, de viajar a Perth y Miami, para trabajar, tendría que concretarlos de todas maneras.
Leslie afirmó que yo no soy nada de feo, pero que, mi problema es mi forma de ser; como que no tuviera sangre en las venas, que no me apasiono con nada, que muchas cosas me dan lo mismo, que soy muy etéreo, leve, insustancial; que no me la juego ni le pongo mucho empeño a nada; que soy un “vagante” (vagancia y vaguedad).
El encuentro con mi papá estuvo bueno; creo que vamos en camino a una futura reconciliación total. Debería escribirle más seguido.
Anoche vino Rodrigo Manríquez y nos juntamos en Valpo. Pasamos a ver a Bárbara, que se mostró bastante atenta. Más tarde nos topamos con su grupo de amigas, que estaban dando una despedida a una gringa que regresa a Alemania. Conocí a

No hay comentarios:
Publicar un comentario