Neurosis Obsesivo-Compulsiva, fobia social de interacción (timidez excesiva), depresión neurótica, crisis de pánico, angustia
miércoles, 12 de mayo de 1999
Llegamos a casa de Bárbara con mi primo, su polola, el Jose y la Claudia. Mientras conversaban, yo crucé varias veces la mirada con ella, pero no hablamos. Más tarde, nos dirigimos a la bohemia porteña, y entramos a un lugar donde había mucha gente bailando. Al comienzo perdí de vista a Bárbara, pero, después de un rato apareció con su amiga. Fui tras ella, la miré a los ojos y la abracé; la llevé hacia la pista de baile y nos besamos. Así estuvimos durante varios temas, y, de vez en cuando, ella exclamaba su extrañeza porque yo no hablaba, sino que sólo me sonreía. Flin me avisó que se iba con la Jose, y, a continuación, bajamos con Bárbara. De ahí nos fuimos a las Cachas Grandes, boliche que no es de su agrado, porque lo considera “decadente”. En ese lugar, y mientras tomamos una cerveza, conversamos acerca de lo sucedido la vez anterior en su casa. Me explicó que se había sentido muy incómoda, porque ella no acostumbra a que se queden hombres a dormir en su hogar, y menos en su cama. Le conté de mis temores de esa ocasión, y de mi crisis de angustia-ansiedad aún no resuelta. Pasadas las cinco de la mañana, caminamos abrazados o de la mano hasta su casa, y, allí, nos acurrucamos en su sofá hasta pasadas las ocho de la mañana, en que me fui a tomar bus para ir a Villa Alemana (o Limache).
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