miércoles, 18 de agosto de 1999

Soy muy dado a irme por las ramas; hacer cualquier otra cosa con tal de no abordar la médula de un asunto importante (como mi Memoria). Esta tendencia evasiva creo que tiene que ver con postergar lo máximo el ponerme a prueba, el momento en que usar mis capacidades. Confío muy poco y soy extremadamente inseguro de mis aptitudes. Con un par de lecturas o después de un repaso, muchas veces me ha bastado para explicarle a alguien el tema en cuestión. Incluso, con solo leer una vez un libro, yo se los resumía a mis compañeros de colegio. El Pepe me reconocía en ocasiones mi buena capacidad de retención con la lectura simple. El problema es que yo no me la creo; pienso que no soy capaz o que no podré hacerlo bien. Entonces, para extraer una síntesis de un texto, me apego a él y, al final, termino copiándolo casi textualmente, con lo cual, obviamente, ya no es un resumen. En cambio, debería estudiar primero el libro, tomar apuntes o hacer fichas, luego, repasarlas, y, por último, largarme a escribir tal como si le estuviera contando a alguien en forma verbal. Sólo apoyarme en las notas cuando necesite especificar o detallar algo. Lo otro, en vez de creer que estoy poniendo a prueba mis capacidades, mentalizarme para que sea un “juego” que puedo disfrutar mientras lo desarrollo.

Hay una parte de mi que quisiera escapar de esta situación, mandar a la cresta la memoria y el examen, y cerrar el capítulo por medio de un entierro u ocultamiento. Como es algo que está muy profundo en mí, usa cualquier “triquiñuela” para escabullirse. Sospecho que la extraña sensación que me invadió el lunes en la noche, puede ser parte de esos intentos de escapatoria. De hecho, la percepción despersonalizada, extraña, ajena, “ida”; la disociación es un síntoma de quien no se siente cómodo o a gusto es una situación, pero como no puede alejarse físicamente, su mente lo hace autónomamente. Por esto, quizás no fue casual que me viniera el primer día devuelta en la casa de mis tíos en Limache. El fin de semana había estado en Villa Alemana, Quilpue y Valparaíso, en ambientes y con situaciones agradables, gratificantes, placenteras. Mi confinamiento en Limache está ligado a la elaboración de la Memoria, estudio del Examen de Grado, futuro incierto en términos laborales, presión de mi tía, expectativas de mi mamá, ideología que no comparto, aislamiento, etc. El cuerpo, el inconsciente, el ello, se manifiesta aunque nosotros pensemos que manejamos nuestro ser. Cuando lo hace, nos da susto, porque tomamos conciencia de que no controlamos todo, pues parece que perdemos la razón. Ya me pillé: “declararme loco” me eximiría de hacer la Memoria, de dar el Examen, de buscar trabajo, de cualquier responsabilidad o compromiso. Quizás algo de mí tampoco quiere una pareja estable o permanente… Esto es un tema para otra ocasión.

Este estado es como estar en el trasfondo o doble fondo de la mente-cuerpo, como “ido”. Es parecido al efecto cuando pinté con epóxica la bodega y cámara de popa de la lancha, en San Antonio. Esa vez me “volé” como si hubiera sido neoprén.

Por qué será que siempre estoy preparando mi futura “actuación”, y evaluando la anterior. Varias veces he pensado que no es aconsejable contar detalles de mi experiencia con mujeres, menos las experiencias “promiscuas”; he querido ser más discreto. Pero, en la práctica, no me hago caso y cuento cosas que, después, podrían se utilizadas para descalificarme por inestable, “fresco” o “degenerado”. Como dijo una vez la Lesli, tal vez soy demasiado transparente.

Frustración: f. Acción y efecto de frustrar o frustrarse.

Frustrar: tr. Privar a uno de lo que esperaba. 2. tr. y r. Dejar sin efecto, malograr un intento.

Yo esperaba lo que los demás esperaban de mí; y eso que todos esperaban de mí, se convirtió en lo que yo esperaba de mí. Un buen alumno, mateo, aplicado, correcto, sano, buen compañero; premio máximo 1984 tendría que haber llegado a ser un exitoso profesional, famoso, “capo”, intelectual connotado. Pero no, primer traspié en 1986: dos ramos de Ingeniería Civil UC que no pude pasar. Después, retiro de la carrera. Recuperación leve al entrar con buen puntaje a Periodismo. En esta carrera de cinco años, fue del montón. No reprobó ningún ramo, pero terminó con promedio general 5,1. En 1991 no hizo la Memoria y en 1992 no dio el Examen de Grado. Se puso a trabajar y el tema escogido fue tan importante para él, que siempre le pareció inadecuado la forma de encararlo. Trabajó sin ningún triunfo durante siete años, después de los cuales quedó más desgastado, viejo y pobre que antes. Fracasaron varios proyectos relacionados con sus ideas y con el tema de la Memoria. En 1999 se dio todo para terminar su carrera: oportunidad en su Escuela, pensión donde una tía, y un poco de dinero de mamá (carrete). Está a mediados del octavo mes y ha avanzado muy poco en lo medular del trabajo. Se ha ido por las ramas, dispersado en tópicos secundarios… ha leído un montón de cosas que finalmente no utilizará; el meollo del tema apenas está claro. Puede variar en cualquier momento. Hay momentos en que cree que jamás podrá terminar la monografía… Además, no ha estudiado ni siquiera una sección entera para el Examen. Son cuatro áreas y tiene casi todo el material. Se lo prestó una egresada (titulada) a la que se lo tiene que devolver después del Examen. Hay otra oportunidad en abril-mayo 2000, pero para eso tendrá que conseguirse todo el material de nuevo con otra persona. Sus familiares piensan que la demora es para no trabajar, y lo presionan. Se siente mal por no estar laborando, por no sentirse útil socialmente. Crisis total; la peor desde 1986 (13 años después). Mi mente no funciona sanamente. Me siento extraño, ido, lejano. Crisis de pánico, de angustia. Debo respirar, calmarme; pensar en lo agradable que será salir de todo esto. Después hablaré con mamá y papá para pedirles que no esperen más de mí, que no me presionen ni que me digan que soy “capo” y que puedo llegar a ser famoso, exitoso, millonario o “grande”. No quiero saber más de expectativas; solo quiero disfrutar las cosas simples de la vida, paz interior, convivir con mis amigo(a)s y familiares, leer lo que me gusta, expresarme con baile, dibujo, música, etc. Desarrollar vínculos significativos, comunicarme y caminar en pos de la plenitud o sabiduría individual (conocerme a mí mismo, desarrollar capacidades personales), practicar amor (dar y recibir) y vivir contento la mayor parte del tiempo. Estoy aburrido de andar atormentado, angustiado, ahogado. Quiero trabajar, ser útil socialmente y poder mantenerme económicamente yo solo.

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