Soy muy dado a irme por las ramas; hacer cualquier otra cosa con tal de no abordar la médula de un asunto importante (como mi Memoria). Esta tendencia evasiva creo que tiene que ver con postergar lo máximo el ponerme a prueba, el momento en que usar mis capacidades. Confío muy poco y soy extremadamente inseguro de mis aptitudes. Con un par de lecturas o después de un repaso, muchas veces me ha bastado para explicarle a alguien el tema en cuestión. Incluso, con solo leer una vez un libro, yo se los resumía a mis compañeros de colegio. El Pepe me reconocía en ocasiones mi buena capacidad de retención con la lectura simple. El problema es que yo no me la creo; pienso que no soy capaz o que no podré hacerlo bien. Entonces, para extraer una síntesis de un texto, me apego a él y, al final, termino copiándolo casi textualmente, con lo cual, obviamente, ya no es un resumen. En cambio, debería estudiar primero el libro, tomar apuntes o hacer fichas, luego, repasarlas, y, por último, largarme a escribir tal como si le estuviera contando a alguien en forma verbal. Sólo apoyarme en las notas cuando necesite especificar o detallar algo. Lo otro, en vez de creer que estoy poniendo a prueba mis capacidades, mentalizarme para que sea un “juego” que puedo disfrutar mientras lo desarrollo.
Hay una parte de mi que quisiera escapar de esta situación, mandar a la cresta la memoria y el examen, y cerrar el capítulo por medio de un entierro u ocultamiento. Como es algo que está muy profundo en mí, usa cualquier “triquiñuela” para escabullirse. Sospecho que la extraña sensación que me invadió el lunes en la noche, puede ser parte de esos intentos de escapatoria. De hecho, la percepción despersonalizada, extraña, ajena, “ida”; la disociación es un síntoma de quien no se siente cómodo o a gusto es una situación, pero como no puede alejarse físicamente, su mente lo hace autónomamente. Por esto, quizás no fue casual que me viniera el primer día devuelta en la casa de mis tíos en Limache. El fin de semana había estado en Villa Alemana, Quilpue y Valparaíso, en ambientes y con situaciones agradables, gratificantes, placenteras. Mi confinamiento en Limache está ligado a la elaboración de
Este estado es como estar en el trasfondo o doble fondo de la mente-cuerpo, como “ido”. Es parecido al efecto cuando pinté con epóxica la bodega y cámara de popa de la lancha, en San Antonio. Esa vez me “volé” como si hubiera sido neoprén.
Por qué será que siempre estoy preparando mi futura “actuación”, y evaluando la anterior. Varias veces he pensado que no es aconsejable contar detalles de mi experiencia con mujeres, menos las experiencias “promiscuas”; he querido ser más discreto. Pero, en la práctica, no me hago caso y cuento cosas que, después, podrían se utilizadas para descalificarme por inestable, “fresco” o “degenerado”. Como dijo una vez
Frustración: f. Acción y efecto de frustrar o frustrarse.
Frustrar: tr. Privar a uno de lo que esperaba. 2. tr. y r. Dejar sin efecto, malograr un intento.
Yo esperaba lo que los demás esperaban de mí; y eso que todos esperaban de mí, se convirtió en lo que yo esperaba de mí. Un buen alumno, mateo, aplicado, correcto, sano, buen compañero; premio máximo 1984 tendría que haber llegado a ser un exitoso profesional, famoso, “capo”, intelectual connotado. Pero no, primer traspié en 1986: dos ramos de Ingeniería Civil UC que no pude pasar. Después, retiro de la carrera. Recuperación leve al entrar con buen puntaje a Periodismo. En esta carrera de cinco años, fue del montón. No reprobó ningún ramo, pero terminó con promedio general 5,1. En 1991 no hizo

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