El sábado por la noche fui con Lorena al matrimonio del Pepe. La verdad es que estuve todo el rato pendiente de mi acompañante, por lo que “pesqué” bien poco a los demás. Conversamos bastante, nos reímos juntos, bailamos y bebimos varios copetes. Ella me dijo algunas cosas que me delatan: que soy “egocéntrico”, algo así como autoreferente; contradictorio, pues, por una parte, aparezco como amante de la libertad, y, no obstante, acepto estar condicionado viviendo en Limache; y un poco oportunista; ya que soy muy tolerante y respetuoso con las ideas y opiniones de mis tíos, sobre todo porque “me conviene”. Hubo momentos en que me pareció que yo le gusto, pero en otros instantes, dio la impresión de que no es así. Comentó que no me creía cunado yo le confesé que ella me gusta; que eso se lo habría dicho a cualquier niña que hubiese ido conmigo a la fiesta; que ella no está en onda de andar con pololo por un buen tiempo. Sin embargo, nos dimos algunos abrazos y cariños, cruzamos miradas fijas, me tomó la mano cuando íbamos en micro hacia Valpo., y afirmó que le agrada mi compañía. Señaló que yo le decía esas cosas porque yo estaba urgido por tener una pareja, y que lo único que ella podía hacer es acompañarme en los carretes y presentarme amigas. La verdad es que me gusta su típico físico y su forma de ser: “todo terreno”, sencilla, chacotera, “aperrada”, sensible, inteligente, “mamá”, sensual, conversadora… Tengo ganas de seguir viéndola y hacerle empeño para que se entusiasme conmigo.
lunes, 22 de marzo de 1999
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario