lunes, 15 de marzo de 1999

Achacarme, sentirme insatisfecho o amargado por comparar mi vida con la de otras personas es absurdo y ridículo. Sentirse a gusto con uno mismo es una cuestión interior, interna. Hay mucha gente que tiene una existencia más “emocionante” o más fome que la de uno. Lo mejor es entrenarse para poder disfrutar con las cosas simples, gratuitas, sencillas que posee el mundo; autogratificarse dándose periódicamente algunos “gustos”, y manejar las emociones para superar los bajones, y las angustias. Darme cuenta, honestamente, de cuáles situaciones son las que más me gratifican no ha sido fácil. Constantemente interfiere lo que yo creo que “debería” gustarme. Además, no hay nada que me apasione de una forma particular.

Este año (1999) será prioritariamente para ponerme al día con mi carrera académica (Memoria y Examen de Grado). Podría intentar aprobar el examen en octubre y, si no lo paso, puedo tratar nuevamente en mayo del 2000. En cuanto al trabajo, me conviene laburar en pegas ocasionales, esporádicas, part-time, free lance, eventuales o temporales: mediciones, extra TV, mesero, colaborador periodístico, profesor matemáticas, asesor contable, pintor de muros, obrero-jornalero, etc. Con tal que gane unos cincuenta mil pesos mensuales estaría salvado. Sería recomendable que comenzara a ahorrar el 20% de lo que gane, para empezar a crear mi propia previsión social. Paralelamente, continuar mi rotación entre las casas de mis familiares y amigos de Santiago y Quinta Región.

En vez de urgirme tanto por el tema de la ausencia de pareja, es mucho más adecuado saber aprovechar las ocasiones de contacto con las mujeres que vaya conociendo (“atinar” y no ser “quedado”), así como ir a los lugares y eventos donde se encuentran las féminas. No desesperarse, pero estar “alerta” y “despierto”.

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