domingo, 22 de octubre de 1995

Terapia para relajar mi relación con papá:
- Carta expresiva (todos los cargos y reconocimientos).
- Tratarlo como a un par (coarrendatario).
- No enganchar con mal genio, sino que expresar mis molestias con cortesía.

Anoche tuve una charla muy gratificante con Mariella (hermana de Tito). Me contó sus rollos y atados, dramas y proyectos; y yo le relaté los míos. Por algo que me dijo, se podría decir que una característica de las relaciones tormentosas es la competencia y la dominación; incapacidad para relacionarse armoniosa, horizontal o equilibradamente. Me acuerdo del tema de las comunicaciones simétricas y asimétricas.
Relación “horizontal”: en promedio hay un equilibrio entre comunicaciones asimétricas. Es decir, en general, ambas personas son capaces de ceder; hay alternancia, variación o rotación de las puntuaciones.
Relación “vertical”: cuando en la mayor parte de las puntuaciones es sólo una persona (y la misma) la que cede. Puede darse caso de sumisión.
Caso: en una relación en que hay uno que generalmente le cede al otro la puntuación de la comunicación, no necesariamente en la toma de decisiones va a haber una relación no-democrática. Puede ser que la persona más “pasiva”, tenga, no obstante, mucho carácter para tomar decisiones que afectan a ambos.
Relación “neurótica”: uso frecuente de comunicación simétrica, en que se produce una escalada, una espiral en que ninguno quiere ceder, y el contenido pasa a segundo plano, quedando la forma cómo se puntea lo principal.
Hay gente con tendencia a enganchar en espirales de comunicación competitiva, simétrica. Parecen “jaliscos nunca pierden”, y no piensan para tomar decisiones. El caso de mi hermana. La forma de no seguir ese juego es:
1) Reconocer el inicio de ese tipo de diálogo.
2) Desembarcarse, salirse de esa dimensión, romper el esquema.
Así, esa persona no tiene escalones para pisar, por lo que puede entrar a pensar acerca del contenido del asunto.
Métodos para salir de diálogos “neuróticos”: introducir metacomunicación (mostrar lo absurdo de la escena); expresar que a uno le da lo mismo ceder, que le relaja, que le dá lo mismo cómo se puntea. Con humor, evidenciar lo absurdo. Replantear el diálogo en función de un proceso de toma de decisiones, sobre la base de información; poner en claro el objetivo del proceso, etc.
Para el caso de diálogos con o desde perspectivas o lógicas muy distintas. Caso de “debate” con Gabi acerca de la democracia, el voto, participación, libertarios, etc. Supuestamente, ella muy “subjetiva”, y yo muy “objetivo”. Discusión paralela acerca de esto. Yo dejé en pausa la conversación, porque me percaté de que cada uno iba a seguir pegado en su “mundo”, sin acuerdo, consenso o elementos comunes. En resumen, un diálogo de sordos o estéril. Ella quedó “con sangre en el ojo”, como leí en un papel suyo. Yo prefiero entregarle información que permita establecer “puentes” que coloquen un mínimo de conocimiento común, sobre el cual poder “debatir”.

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