miércoles, 4 de octubre de 1995

Elena dijo que parecía un lobito. Marcela se alegró de nuestro encuentro. La gente me halla “mejor”.
Relación con Gabi en segunda etapa (fase II)
Enamoramiento inicial
Rollos, obsesión, copucha. Tiempo, energía, atención.
Entre broma y broma, la verdad asoma. Ideas y proyectos no expresados por Gabi.

La última noche que hicimos el amor fue muy simpática. Nos confidenciamos la historia de nuestra masturbación. Me dijo que había contado cosas que ni a ella misma se había dicho. Estuvimos revolcándonos hasta la madrugada. Afirmó que quería tener “sexo verde” conmigo (fantasías tipo “9 semanas y media”). Tenía un óvulo puesto, así que se suponía que no podía hacer el amor. Si embargo, se exitó de tal forma, que ella tomó la iniciativa para que la penetrara. Cuando sentí que estaba llegando al punto sin retorno, retiré mi pene. Ahí me señaló que no estaba tomando pastillas, y que estaba en período fértil. ¡Menos mal que paramos! Ella quería seguir, y yo fui a buscar un condón, pero prefirió que nos masturbáramos. Fue delicioso. Indicó que me quería muchísimo. Bromas con matrimonio e hijos.
Ayer preparamos ñoquis. A las 10 y tanto llegó Patricio. Yo los dejé solos. Un rato después, ella me pidió que los ayudara. Después, le solicitó a Pato que también cooperara. Conversamos, reímos con tallas, etc. Distención y relajamiento. Comimos juntos. Con Gabi nos topamos en la cocina, mientras lavábamos. “Wari –me dijo-, qué entretenido lo estoy pasando contigo”. Yo le contesté que lo mismo yo, que estábamos acumulando material para nuestros días futuros, en que escribamos libros. Gabi replicó que de repente se sentía algo perversa. Su pololo se anduvo amurrando.
Gabriela es muy inteligente. En una conversa expresó que nuestra relación no era presente puro, que ella tiene proyecciones que no ha querido dar a conocer.
Lo cierto es que, a pesar de que su pololeo es neurótico y lleno de vicios, está fuertemente enganchada, tal como lo muestran un par de cartas que le ha escrito a Patricio, y que yo –por casualidad- he leído. Creo que esa relación tiene para rato.
En cuanto a mí, la estoy pasando bien, aunque hay cosas que debo cambiar. Tengo que superar esa ansiedad de estar con ella, y pendiente de si me abraza o besa. Actuar cuando ella dé las señales, o cuando la situación lo amerite. No ser pegote, lapa, ladilla o acosador. Debo dejar de aparecer tan pendiente de ella, como esperándola en todo momento.
Ayer dijo –otra vez- que conmigo era con el único que podía dormir bien en su cama.
Oportunidad de desarrollar mi faceta lúdica, mi creatividad e imaginación (musa inspiradora). Que no sea imperativo, sino parte del quehacer cotidiano. Descubrir sus fantasías sexuales y planear llevarlas a cabo. A ella le gusta mi libertarismo en materia erótico-sexual (consolador, tercera persona, vendas, amarres, etc.)
Explicó que estaba en un período de lo más egoísta.
He tenido tanta distracción que estoy atrasado con La Hoja, los informes de la imprenta, y otras cosas (arreglo de pieza). Debo ponerme al día, y saber aprovechar los breves momentos con Gabi.
Cooperar para que no nos descubran.
Intensificar mi vida social.
Bromas: su empleada (María Cristina) o su marido que hace las labores domésticas.
Aislar mi pieza y traer a amigas-amantes (Marcela, Pati, Mariela, Carola, etc.)
Temor estúpido a que no me pesque más como amante.
Ya está bueno de andar contando sobre mi relación con Gabi (Bloc, Dossier, Imprenta, La Hoja, Ceci-Isabel, Buba, Ricardo). Es mucho conventilleo. Como dijo Gabi, este país es muy copuchento. Ni por nada contar más intimidades de ella. Sólo relatar algunas cosas simpáticas a Ezio y Cecilia (como gran cosa).
Volver al tacto con las manos (más que besos).
Papito-mamita (erotismo).

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