Ayer vino Andrea. Llegó como a las 19 horas. Después de pasar por el taller, pasamos a comprar al supermercado, y seguimos caminando hacia la casa. Tomamos onces y luego empecé a preparar la velada nocturna. Agencié vino blanco, jugo, agua, duraznos, chocolate y maní con pasas. Coloqué dos velas e incienso. Su cuerpo es maravilloso, delgada, con hermosos senos, piel suave, aroma a damasco, bellas nalgas, tierna vagina; un encanto. Nos acostamos como a las 23 horas, y nos levantamos hoy tipo dos de la tarde: pasamos como 15 horas en la cama. Tuvimos un largo preámbulo, con orgasmos en la noche, y, en la mañana. Hoy hicimos un desayuno-almuerzo, y caminamos por la calle 21 de Mayo hasta el terminal de buses de Barrancas. Partió a las 16:45. Andrea me gusta mucho, y, al parecer, ella también me quiere harto. Ojalá sea una relación larga y bonita. Andrea es fresca, tierna, natural, espontánea, alegre, inteligente; estoy sumamente contento de haberla conocido.
martes, 20 de enero de 1998
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