Hoy, mientras padecía los síntomas del resfrío: dolor de garganta y cabeza, y un malestar general, mi estado de ánimo estaba por los suelos. Me acordé de los hechos de mi vida que han causado decepción a otras personas y a mí. Reviví las escenas cuando, en tercero o segundo medio, competimos con mi curso en un programa juvenil de canal 11. Por no contar con los alumnos mayores, nuestro colegio quedó como de ignorantes, y, por mis nervios, que significó tupirme totalmente, yo aparecí como un bobo. Jamás olvidaré que no supe nombrar ejemplos de camélidos ni de félidos. Fue una gran vergüenza; después, en el colegio, los profesores no podían creerlo.
Ayer, mientras esperaba el teléfono en casa de Claudia, leí algunos trozos de un folleto sobre las personas del signo CABRA. Me sorprendió la cantidad de cosas con las que me sentí identificado. Por ejemplo, con la característica de que somos seres que nos descompensa el tener que trabajar para satisfacer las necesidades básicas, puesto que no nos movemos por el dinero, sino que por motivos más “elevados”, como que por impulsos creativos, artísticos o ideales. Nos conformamos con un techo, alimento y vestuario sencillos, y con tener resuelto el tema salud. Sobre esa base, somos capaces de emprender las más grandes campañas y embarcarnos en magníficos esfuerzos. Pero, si no contamos con ese umbral, nos entra la angustia, nos bloqueamos y se nos desajusta todo.
Estuve conversando sobre eso, más tarde, con Gloria, al tiempo que nos tomábamos un café con pastelillos en su departamento. Ella dijo que yo soy un tipo disfuncional al sistema, y que me encuentra divertido. Recordó mi intervención en el debate sobre el servicio militar obligatorio que se hizo hace unos años en la Radio Tierra; señaló que yo era diferente, porque mi discurso era menos estructurado que el resto, pero que a ella le había gustado. También expresó que le parecía atractivo el contraste entre mi apariencia física: alto y barbón, y mi manera de hablar: fino y suave.
Leí que la neurosis se produce por contener, reprimir, censurar o retener nuestra verdadera vocación, y su correspondiente expresión. Mi problema es que no tenga muy claro cuál es. Además, se decía que es sano manifestar, de vez en cuando, las emociones negativas, e indignarse, porque reprimirlas puede atentar a la salud física y mental.
Gloria me contó que un “experto” en la materia le había dicho que todas las personas experimentan un momento clave a los 28 años, por efecto de una especial conjunción planetaria, o algo así. Que es una etapa que va a condicionar nuestra manera de ser para el resto de la vida, por lo que es importante en términos de lecciones, moralejas, conclusiones y cosas de ese tipo.
En TV una sicóloga dijo que los pacientes muy racionalizadotes deben volver a asociar a símbolos sus conflictos internos. Por eso que me parce bien conocer los rasgos de CABRA y GÉMINIS. Ambos signos corresponden a gente que cae bien con facilidad, y que no se esfuerzan por hacerlo, lo que los hace algo “autistas” o “ingratos”.
Es sorprendente que lleve cuatro meses con Daniela, que es RATA-CÁNCER, porque en cuanto a relación de pareja, el conflicto con CABRA-GÉMINIS es altamente probable.
Hace un tiempo, Daniela afirmó que yo soy como un carbón, al cual, sólo le hace falta un pulido para que se convierta en diamante. No es primera vez que se hace referencia a una potencia interior que no se actualiza totalmente por culpa de una envoltura que lo frena.En estos últimos años me he sentido estancado, entrampado, empantanado, en un mar de los sargazos. No he entregado mi Memoria, no me he titulado, no me han resultado mis proyectos laborales; sigo en el departamento de mi madre, por ejemplo.
Ayer, mientras esperaba el teléfono en casa de Claudia, leí algunos trozos de un folleto sobre las personas del signo CABRA. Me sorprendió la cantidad de cosas con las que me sentí identificado. Por ejemplo, con la característica de que somos seres que nos descompensa el tener que trabajar para satisfacer las necesidades básicas, puesto que no nos movemos por el dinero, sino que por motivos más “elevados”, como que por impulsos creativos, artísticos o ideales. Nos conformamos con un techo, alimento y vestuario sencillos, y con tener resuelto el tema salud. Sobre esa base, somos capaces de emprender las más grandes campañas y embarcarnos en magníficos esfuerzos. Pero, si no contamos con ese umbral, nos entra la angustia, nos bloqueamos y se nos desajusta todo.
Estuve conversando sobre eso, más tarde, con Gloria, al tiempo que nos tomábamos un café con pastelillos en su departamento. Ella dijo que yo soy un tipo disfuncional al sistema, y que me encuentra divertido. Recordó mi intervención en el debate sobre el servicio militar obligatorio que se hizo hace unos años en la Radio Tierra; señaló que yo era diferente, porque mi discurso era menos estructurado que el resto, pero que a ella le había gustado. También expresó que le parecía atractivo el contraste entre mi apariencia física: alto y barbón, y mi manera de hablar: fino y suave.
Leí que la neurosis se produce por contener, reprimir, censurar o retener nuestra verdadera vocación, y su correspondiente expresión. Mi problema es que no tenga muy claro cuál es. Además, se decía que es sano manifestar, de vez en cuando, las emociones negativas, e indignarse, porque reprimirlas puede atentar a la salud física y mental.
Gloria me contó que un “experto” en la materia le había dicho que todas las personas experimentan un momento clave a los 28 años, por efecto de una especial conjunción planetaria, o algo así. Que es una etapa que va a condicionar nuestra manera de ser para el resto de la vida, por lo que es importante en términos de lecciones, moralejas, conclusiones y cosas de ese tipo.
En TV una sicóloga dijo que los pacientes muy racionalizadotes deben volver a asociar a símbolos sus conflictos internos. Por eso que me parce bien conocer los rasgos de CABRA y GÉMINIS. Ambos signos corresponden a gente que cae bien con facilidad, y que no se esfuerzan por hacerlo, lo que los hace algo “autistas” o “ingratos”.
Es sorprendente que lleve cuatro meses con Daniela, que es RATA-CÁNCER, porque en cuanto a relación de pareja, el conflicto con CABRA-GÉMINIS es altamente probable.
Hace un tiempo, Daniela afirmó que yo soy como un carbón, al cual, sólo le hace falta un pulido para que se convierta en diamante. No es primera vez que se hace referencia a una potencia interior que no se actualiza totalmente por culpa de una envoltura que lo frena.En estos últimos años me he sentido estancado, entrampado, empantanado, en un mar de los sargazos. No he entregado mi Memoria, no me he titulado, no me han resultado mis proyectos laborales; sigo en el departamento de mi madre, por ejemplo.

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