Pasada la mitad de mi expectativa de vida, me enfrento a dos hechos: aceptar que no fui ningún genio o un tipo brillante, y que comienza a sentirse de a poco el envejecimiento. A lo primero, estar contento con ser una buena persona, “gente”, y expresar sin la angustia de la evaluación. Para lo segundo, llevar una vida sana que permita retardar el envejecimiento y hacerlo más pleno.
El domingo pasado, en la casa de
Reconciliación con
Es el momento de empezar a “producir”: gracias al aporte de mi mamá, tengo resuelto el tema de la subsistencia alimenticia por los próximos dos años ($ 30.000 mensuales). El resto de mi presupuesto mensual ($ 20.000) lo obtendré con pololitos. Programar un sub-proyecto para cada estación (otoño, invierno, primavera, verano).

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