domingo, 10 de abril de 2005

Pasada la mitad de mi expectativa de vida, me enfrento a dos hechos: aceptar que no fui ningún genio o un tipo brillante, y que comienza a sentirse de a poco el envejecimiento. A lo primero, estar contento con ser una buena persona, “gente”, y expresar sin la angustia de la evaluación. Para lo segundo, llevar una vida sana que permita retardar el envejecimiento y hacerlo más pleno.

El domingo pasado, en la casa de la Sole, Omar dijo que el Wari se estaba convirtiendo en un personaje “mítico”. Las mamás de Mili y Mabel afirmaron que tengo unos ojos “preciosos” y que debería usar lentes de contacto, para lucirlos. Por el momento, lo que puedo hacer es andar lo más que pueda sin las gafas. Y cuando pueda, comprarme unos cristales más grandes. Mabel acotó que sin anteojos tengo pinta de italiano.

Reconciliación con la Ingeniería. De la conversación con Nelson en Conce: la utilización del ingenio para resolver problemas y dar soluciones a los requerimientos y necesidades humanas.

Es el momento de empezar a “producir”: gracias al aporte de mi mamá, tengo resuelto el tema de la subsistencia alimenticia por los próximos dos años ($ 30.000 mensuales). El resto de mi presupuesto mensual ($ 20.000) lo obtendré con pololitos. Programar un sub-proyecto para cada estación (otoño, invierno, primavera, verano).

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