martes, 25 de diciembre de 2001

Antes de ayer, mientras leía algo sobre José Carlos Mariátegui, me percaté que él, a mi edad, ya había producido gran parte de su trascendental obra. Es un error y un acto iluso en mí querer alcanzar ese nivel de genialidad; por lo demás, para ser un “intelectual orgánico” no es necesario ser genio ni superdotado, sino que tiene más que ver con la voluntad (método, perseverancia, constancia, estudio, laboriosidad, etc.). Otra cosa es nunca olvidar que la “intelectualidad” es un medio y no un fin en sí mismo; no es para alcanzar fama personal sino que para contribuir a la emancipación de los(as) trabajadores(as), y de todos los oprimidos y explotados.

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