miércoles, 19 de septiembre de 2001

La otra noche, mientras estábamos acostados en el puente, Marcela me acusó de “egocéntrico”. No creo que sea un reproche tan terrible, más aún pensando en el enfoque de Maturana: “egoísmo altruista” o “altruismo egoísta”.

Daniela, amiga de Sara, me halló “buen mozo”, lo cual fue reafirmado por esta última. Como no deseo tener hijos, el tema de convivir con una sola pareja no tiene ningún sentido para mí antes de los 50 años. Por lo tanto, me quedan 16 años de amoríos, romances, pinches, amigasamantes, aventuras, etc.

La ansiedad y la sensación de insatisfacción son dos enemigos de la autorrealización. Tienen que ver con el deseo, el apego y la falta de confianza en uno mismo, con las expectativas desmedidas y anhelos desproporcionados. Por esto, creo que más sano es configurar un método y un sentido de vida, antes que objetivos, metas y plazos. Método tiene que ver con sistematización, modo, constancia y perseverancia; sentido se refiere a orientación, direccionalidad, coherencia o consistencia (congruencia, consecuencia). En definitiva, tiene que ver con una praxis guiada por principios y valores. Las virtudes: prudencia, justicia, templanza (moderación), fortaleza, honestidad (sinceridad, franqueza), honradez, respeto, etc. Principio: amor, entendido como la aceptación del otro como un legítimo otro en la convivencia; empatía, ponerse en el lugar, sitio o circunstancia del otro. No hacer a los demás lo que no me gusta que me hagan a mí; tratar a los otros como yo quiero que me traten… La solidaridad, el apoyo mutuo y la cooperación.

Autoafirmación de sí mismo, como persona autónoma, única e irrepetible. Actualización de las potencialidades.

Integración en redes sociales y en el devenir consciente y reflexivo de la humanidad (conocimientos).

El problema de confundir la voluntad de perfeccionamiento con el perfeccionismo. El primero implica un proceso gradual, progresivo y sostenido de educación, aprendizaje, formación, capacitación, adquisición de saberes y conocimientos. El segundo se caracteriza por ser un tipo de ansiedad obstaculizadora y que entrampa el camino de mejoramiento; se quiere hacer las cosas bien de inmediato, sin mediar la laboriosidad, la perseverancia, la sistematización y constancia en el empeño; no se desea hacer bosquejos, borradores, cometer errores, equivocarse, hacer tentativas mediocres, intentos fallidos, ni ninguna de las acciones que son indispensables para llegar a producir resultados satisfactorios. Como no se logra algo excelente a la primera oportunidad, no se hace nada, lo que trae como consecuencia la paralización y el bloqueo.

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