viernes, 7 de septiembre de 2001

Con Irma nos juntamos una vez en Maipú y, después, en Niebla. Allí conocí a su hija Melany, una morenita como de dos años que me agradó, y parece que yo también le caí bien a ella.

En Santiago estuve con mi mamá; conversamos bastante, me regaló unos bototos y un poco de dinero. Aunque la quiero mucho, a veces me cansa su postura de jueza en relación a los demás.

Tuve encuentros sexuales con Paulina y Patricia; lo disfruté ya que ellas estaban con muchas ganas acumuladas.

Me reuní con mis ex compañeros del Colectivo Libertario de Comunicación. Fue positivo analizar esos cinco años de funcionamiento (1989-1994) y constatar el aprecio que nos tenemos.

Pasé un tremendo susto: casi me desmayé al terminar de ducharme en el departamento de Roberto. Me llevaron a un policlínico y después a un cardiólogo. La principal sospecha fue una exposición al monóxido de carbono. Sin embargo, por los síntomas, varios han opinado que pudo haber sido una baja o subida brusca de presión.

Acá en Ancud he dormido (y tenido sexo) con Tavita y Marcela. Con ambas me he sentido grato, afectivamente compensado. A Alejandra no la he visto más y se ve que ha perdido todo interés en estar conmigo.

El vínculo con Sara, Alfredo y las niñitas ha sido muy satisfactorio y espero que siga mejorando.

Me quedé a dormir en la casa de Alejandra Leighton y Raúl, la cual está ubicada en una parcela entre Chonchi y Queilen. Conocí a su hijo Héctor, de un año, y la conversación estuvo muy interesante, sobre todo el tema de la influencia calvinista en el capitalismo.

Desde los 18 años (primer año de universidad) hasta hoy (34) han transcurrido 16 años. Este mismo tiempo, proyectado al futuro, nos da el año 2017, en el que cumpliré 50 (edad actual de Walter y Chago). Esto me ha llevado a querer diseñar claramente un Proyecto Vital destinado a ser desarrollado en ese lapso. Ya tengo el esbozo, sólo me queda detallarlo.

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