Hace diez años (1985) yo estaba en primer semestre de Ingeniería Civil, en la UC. Vivíamos en un departamento en Apoquindo con Presidente Errázuriz (Hernando de Magallanes), en Las Condes. Aún no tenía relaciones sexuales. Tampoco pololeaba. Contaba con 17 años, a dos meses de los 18. Era el “crédito”, la “esperanza” de mi familia.
Hoy tuve una grata conversación con Elena. Empezó cuando ella dijo que yo estaba “extraño”, como ido, como en otra dimensión. Le conté mis problemas y bajones existenciales. De pronto, me vi diciéndole que yo había estado hasta ahora viviendo en una situación tensional, porque estaba equilibrándome entre dos mundos: el del barrio alto, mi familia, amigos y compañeros de colegio y universidad, y mi existencia humilde, con mis amigos anarcos, populares. “Wari: el hombre de dos mundos”. La verdad es que yo me siento mejor con “Los de Abajo”, sus ambientes, fiestas, emociones. Pero mi entorno de supervivencia y educación ha sido siempre de sector medio-alto. Comuna de Las Condes, colegio San Pedro Nolasco, Universidad Católica. Aunque siempre tuve afinidad con los más sencillos, o quienes tenían ideas progresistas.
El mundo “de arriba” me reta; para ellos yo soy un caso desperdiciado; alguien que teniendo las capacidades, los decepcionó, defraudó. Un muchacho que iba a tener “éxito”, pero que se “desinfló”, “tiró para la cola”. “Una lumbrera que se apagó”, etc.Para el Pepe, yo debería buscar un trabajo que me diera más dinero. Según Carlos, yo no debería irme de este barrio, porque su ubicación “para los negocios” es muy buena. Pero, yo creo que es tiempo de cortar el cordón umbilical. Período de transición: marzo-setiembre 1995. Progresivamente, ir deshabitando el departamento de mi mamá. Terminar la redacción de la Memoria, y entregarla antes de setiembre ’95.
domingo, 26 de marzo de 1995
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