Un año más que se fue. 1994 estuvo marcado por mi involucramiento progresivo con la imprenta. En enero llegué a colaborar en la diagramación; a mediados de mayo pasé a reemplazar a Andrés en la promoción y contacto con clientes. El 18 de octubre tuve que asumir la responsabilidad de la sobrevivencia de la empresa. He invertido unos 300 mil pesos, media jornada de trabajo diaria hasta octubre, y, de allí en adelante, jornada completa. No he obtenido dinero, más que para almuerzo y movilización. Lo que más se ha sacrificado por esto ha sido mi familia –no he puesto mensualidad-, y mi dentadura (no he podido financiar el dentista). Sin embargo, vale la pena el esfuerzo. He aprendido mucho sobre gestión, gráfica, y estoy haciendo algo que me gusta, y que puede tener ricas proyecciones. La he sufrido, pero creo que lo peor ya pasó y estaremos en condiciones de comenzar una nueva época en marzo de este año.
El año que pasó me dejó el mayor susto que he pasado en temas embarazosos. La rotura de condón con Sandra me tuvo 10 días urgido. Pero, menos mal, no pasó nada y pude respirar tranquilo.
Mi último romance del año fue relámpago. A Carola la conocí en el cumpleaños de Oscar Flore. Nos juntamos un par de veces más, hicimos el amor, y nos dejamos de ver. En todo caso, me parece una buena persona, interesante sería que profundizáramos nuestra amistad.
Definitivamente, hay que hacer todo lo que nuestra condición física y mental (salud) permita, sin que con ello dañemos a alguien, por supuesto.

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