Ayer un tipo afirmó que vivir acráticamente (en la definición de Oscar) es estar en un mundo de fantasía ¿Es real la realidad?
Cristián Opazo dijo que él sería del partido del Wari. Tengo que ser consciente de que hay cosas en mi conducta que gustan y con las cuales algunas personas se identifican. Creo que la gente sintoniza con cosas que también poseen, al igual que yo he sintonizado con personas que en la historia han tenido una conducta similar.
¿Cuál es el sentido de mi actividad?
¿Por qué me gusta hacerlo?
Desde temprana edad me impactó la pobreza material y espiritual de los seres humanos. Intuí que el orden establecido no era enteramente justo. Eso se me mezcló en un momento de mi adolescencia con la neurosis obsesiva. Por la asociación con la pureza, me interesé por la ideología nacional socialista. Luego de un tiempo (un año) me di cuenta de que por ahí no iba la cosa, que eso era enfermizo.
Marcelo dijo que en algunos momentos, anarcos se confundían con racistas o fachos (a propósito del racismo de Oscar) por el hecho de buscar afanosamente la pureza.
Yo agregaría la comunidad y la naturaleza.
Donde se diferencian radicalmente es en el método y organización. Los anarcos se vinculan con el respeto mutuo, la democracia, la solidaridad, el acuerdo, la cooperación. Los fachos se ligan con la jerarquía, la disciplina, la negación del otro; todo lo cual contradice su búsqueda.
Lo fundamental es la coherencia entre medios y fines, entre palabra y acción. Para ello se deben crear métodos (sentido) y organizaciones (pautas de relación) adecuadas.
Si fuera mujer sería lesbiana. La relación lésbica me excita al cuadrado.
Lo matrístico: cooperación, solidaridad, democracia
Personas autónomas que se potencian entre sí, asociándose. La asociación para la persona y no ésta para aquella.
(coordinación de la acción de personas con proyectos propios, de manera de ayudarse a lograrlos –potenciarse, capacitarse mutuamente). Esta relación se contrapone a la de tipo mercantil o de poder (dominación).
Acuerdo, consenso, entendimiento versus coacción, obligación, imposición.
Habermas señala que entre las maneras de reaccionar o rebelarse a esta sociedad hegemonizada por la acción teleológica, estratégica o instrumental, es con las neurosis o con el “terrorismo anarquista”.
Según un estudiante de Filosofía, Mauricio, me dijo un día que conversando con unos amigos habían llegado a la conclusión de que, en última instancia, las dos opciones por las que se podía optar en términos sociales era por el fascismo o por el anarquismo.
“El fuego endurece el huevo y derrite la mantequilla” (Alejandro)
“La crecida del río, la vara de sauce y la vara de membrillo” (Rucio)
“Panadero a tus panes, pastelero a tus pasteles” (Leo)

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